¿Por qué corté con el azúcar?

Bueno, realmente es una relación on and off. Cortar con el azúcar es de las cosas más difíciles que he hecho. Soy amante del chocolate y siento que sin el no puedo vivir. No quiero sonar tan dramática pero muchas veces mi cuerpo me lo pide a gritos. Las razones por las que creo que mi sugar crush es inevitable es porque dejé de fumar por segunda vez, y a eso le sumo que no tomo alcohol y no me drogo. Algún vicio tengo que tener, ¿no crees? Desgraciadamente, como todos los vicios, por más que creamos que nos hacen sentir bien, son veneno puro. Esa satisfacción inmediata eventualmente se acaba, y es cuando me pongo a pensar si realmente vale la pena. Bueno, si es un fondant de chocolate sí ;).

Siendo muy honesta, sé que cuando me porto mal y me paso de azúcar el dolor aumenta muchísimo. La sensación de ardor y de irritación llega a ser tan molesta que a veces no me aguanto ni yo sola. Platicando con mi ginecólogo entendí que cuando hay cambios en el pH y en la flora vaginal, se estimula el crecimiento de bacterias como la cándida. Esto ocasiona que la vulva se inflame. Entonces, imagínate si de por sí con la vulvodinia la piel o el tejido vaginal ya se encuentra muy sensible y por su naturaleza ya está inflamado, es como echarle más limón a la herida. O más bien dicho echarle más azúcar y de ahí viene el sentimiento de ardor.

Seguro estás de acuerdo conmigo que los sacrificios que tenemos que hacer como adultos son horribles, pero ni modo, la salud es la salud y es muy importante darle prioridad. Claro que no dejo de ser humana y a veces el antojo sobrepasa la fuerza de voluntad. Sí sigo comiendo chocolates, helados y todo tipo de postres, pero cada vez menos que antes. No soy de la idea de ir a los extremos, ya sabemos que llegar a un buen balance es lo mejor. Cada quien conoce su cuerpo y sabe qué le pide y cuáles son sus límites. ¡Escúchalo! Apóyate de un nutriólogo o health coach que te ayude a balancear tu dieta.

Pame Clynes