¿Dolor después del orgasmo? Sí pasa

El psicólogo Barry R. Komisaruk, de la Universidad Rutgers, después de más treinta años investigando la sexualidad, descubrió que durante la fase del orgasmo se activan las mismas zonas cerebrales que cuando uno siente dolor. De hecho, si nos fijamos en la cara de una persona mientras tiene un orgasmo, es muy parecida a la cara que pone cuando se pega en el pie.

Adriana Royo, autora del libro Falos y Falacias, menciona que es muy común separar el dolor como algo negativo, y el placer como algo positivo, cuando realmente los dos se encuentran en la misma región cerebral. La liberación de ciertas endorfinas causadas por un dolor en el cuerpo provoca esa sensación placentera que anestesia. De hecho cuando estamos excitados en el plano sensorial sube nuestro umbral del dolor.

Las condiciones dermatológicas que afectan la piel genital, juegan un papel importante en el dolor sexual.

El término adecuado de este padecimiento es Clitoral Phimosis. Cuando una mujer puede tener relaciones sexuales sin complicaciones, puede tener un orgasmo sin problema, pero después padece de un dolor insufrible alrededor del clítoris.

Lichen Sclerosis

Existe una condición, autoinmune, también crónica, que se llama Lichen Sclerosis. Normalmente se inflama la piel de la vulva y también alrededor del ano. Es una causa común de dispareunia (dolor sexual). Las mujeres que padecen de LS, experimentan intensa comezón, ardor, dolor, desgarre, menos sensaciones en el clítoris, y cambios en la anatomía vulvar.

Se siente como una presión intensa, como si alguien te tira una pesa de 10 libras en el clítoris. Es tan grave que las mujeres que evitan si quiera pensar en sexo, mucho menos hacerlo porque la excitación implica dolor por varios días.

¿Por qué pasa?

Los glóbulos blancos del sistema inmune se acumulan en la piel de la vulva, liberando químicos inflamatorios que llevan a una inflación crónica. Con el tiempo, el color de la vulva pierde color, y la piel se ve arrugada (fax paper), lo que ocasiona que fácilmente se desgarre. Los labios pueden llegar a pegarse, de ta forma que la entrada de la vagina puede desgarrarse con la penetración. El prepucio del clítoris se cicatriza, enterrando el clítoris.

Datos duros

Esta condición afecta a 1 de cada 70 mujeres. Donde las mujeres son 3 veces más propensas de padecerla que los hombres.

10% de las pacientes son preadolescentes

40% son mujeres premenopáusicas

50% son mujeres menopausicas

En el 10% de las personas con esta condición, LS afecta en otras áreas del cuerpo, no en la vulva.

En 4% de las mujeres con LS resulta en cáncer vulvar.

Tratamientos

Es importante decir que no hay cura para LS, y que el tratamiento es largo, y se necesita estar en constante observación.

La meta principal del tratamiento es suprimir el sistema inmune en la piel vulvar. Y este tratamiento es a base de esteroides tópicos como el clobetasol. A la par se tienen que tomar antifúngicos y antibiotics para evitar grietas o fisuras en la piel, porque el esteroide es muy potente.

Existen otros medicamentos sin esteroides como el pimecrolimus y tacrolimus que ayudan también a suprimir el sistema inmune.

También se recomienda usar pomadas a base de estrógenos y testosterona para poder aumentar elasticidad, humedad, y lubricación en la vulva.

Y la cirugía s recomienda en los casos más extremos.

Con el tiempo es posible recuperar la vida sexual y recuperar las sensaciones en el clítoris.

Importante: busca a un dermatólogo especializado en enfermedades de la piel genital.

Fuente: When Sex Hurts, A Woman’s Guide to Banishing Sexual Pain

Andrew Goldstein, MD

Caroline Pukall, PhD

Irwin Goldstein, MD